ACACÍAS, META. En lo que podría constituir un presunto caso de corrupción al sufragante, la concejala Lucy Fernanda Tamayo fue señalada de organizar un bingo en el centro poblado de Dinamarca, durante el cual se entregaron electrodomésticos como televisores, bicicletas y ollas a presión. La actividad, realizada el sábado anterior, estaría vinculada a la promoción de la candidatura a la Cámara de Representantes de Milton Carreño.
Según testimonios recogidos en la zona, integrantes del equipo de trabajo de la concejala recorrieron las viviendas del centro poblado distribuyendo de manera gratuita cartones para el bingo. Resulta llamativo que dichos cartones contenían publicidad impresa del candidato Carreño, lo que sugiere que la actividad no era un evento fortuito, sino un mecanismo de campaña.
La línea entre publicidad y delito Aunque el proselitismo político permite la entrega de elementos de propaganda (como gorras o volantes), la línea del delito se cruza cuando se entregan beneficios con valor económico —en este caso, electrodomésticos— condicionados a la intención de voto.
De acuerdo con el Código Penal colombiano, la corrupción al sufragante se configura cuando una persona ofrece, promete o entrega dádivas para determinar el voto de un ciudadano. Este delito, catalogado como una de las mayores amenazas contra los mecanismos de participación democrática, conlleva penas que oscilan entre los 4 y 8 años de prisión, además de multas que pueden superar los 1.000 salarios mínimos legales mensuales.
Es importante recordar que este delito es de «doble vía»: tanto quien ofrece el beneficio como quien lo recibe o acepta puede enfrentar consecuencias ante la justicia. La entrega de estos bienes en un evento proselitista levanta serios interrogantes sobre la transparencia de la campaña y la libertad de los votantes en el centro poblado de Dinamarca.




